Todo empezó cuando mi mamá hizo un comentario en referencia a mis aretes y mi cabeza rapada: -te ves muy rudo así- dijo con cierta picardía. Y entonces, un amigo de un amigo de mi madre que nos acompañaba en la comida, empezó un monólogo que traía ganas de soltar desde que tomó asiento.
Pues es la moda. Ora ya ve usté joven los chavos que se rapan así y traen tatuajes en la cabeza. En mis tiempos era traer la mata larga y copete peinado, como Elvis. Yo traje mucho tiempo la mata larga. Pero son los tiempos de cada quien y se aprenden de las caídas. Porque, con el respeto de su mamá y de su casa, por mucho que le digan, nomás usté va a aprender de sus propias caídas. Si le dicen que se ponga el pelo así o de otra forma y usté no quiere… no importa. Porque nomás con sus caídas aprende uno. Yo tengo mis hijos también, y siempre que me preguntan algo de qué opino o qué pienso… yo les digo: “perdóname hijo, pero ese es problema tuyo. Tú y sólo tú vas a poder aprender de tus propios errores, yo ya aprendí de los míos y ahora te toca a ti”. Es que me cae que donde se aprende más es en la calle. Yo fui un niño de la calle. A mí mi familia nunca me aceptó y yo tuve que hacer mi camino en la calle. A los diez años ya estaba dando yo el rol en Acapulco. Por ahí de los 16 estaba en Veracruz. Luego, como a los 18 estaba en Chihuahua. Pos imagínense cuánto no aprendí yo… creciendo en la calle. Es como un niño chiquito, la mamá le dice “te vas a caer”. Y el niño sigue dando vueltas y jugando por ahí, hasta que se cae. Y la mamá: “te lo dije”. Pero el niño o la niña no iba a aprender por eso, sino cayéndose. Es como Cristo. Cuántas veces se cayó cargando la cruz y se levantaba. Hasta el final lo ayudaron. Pero así, uno solito va a aprendiendo. Y de todos aprende uno. Los padres de uno le dicen: “esa novia no te conviene” o “esos amigos no me gustan”, pero a fin de cuentas uno los escoge y de todos aprende uno. Porque hay amigos malos y buenos, pero todos lo educan a uno. Yo me eduqué fuera de mi familia, porque siempre fui rechazado; pero no odio a mis hermanos ni a mis papás, pido por ellos. Pero ellos no me educaron, yo me eduqué en la calle. Una vez le dije a mi hermano, el mayor: “gracias carnal”. Y me dijo: “¿por qué?”. “Porque no me ayudaste ni me diste nada…” Y él me dijo: “pero eso no se agradece”. Y yo le dije: “claro que sí, porque si tú me hubieras ayudado yo no hubiera aprendido todo lo que sé…” (risas) Pero así es, de todos lados se aprende. Yo tengo 66 años y durante todo este tiempo he estado macheteandole para ganarme el pan y aprendiendo; porque uno no deja de aprender nunca. Yo los veo a ustedes: a usté y su hermano. Veo cómo lo abraza. Ya hubiera querido yo que mi carnal me abrazara así, pero no… yo viví otras cosas. Pero ahora los veo a ustedes y también aprendo. Ustedes no se dan cuenta pero yo ahorita aprendí de ustedes, por cómo su hermano lo abrazaba usté. Y no es que quiera acaparar yo todo, pero ustedes me invitan a comer mis sagrados alimentos y yo lo menos que puedo hacer es retribuirles con algo, aunque sea con algo que yo sé… con lo que he vivido. ¿Y se acuerda joven, cómo empezó esta platica? Por los tatuajes en la cabeza… pero está todo conectado. Uno aprende de sus propias caídas y nunca deja uno de aprender en esta vida. Y perdonen si hablé de más, pero compartir siempre es importante. Y todos tenemos una misión en la vida ¿eh?. Nosotros los adultos tenemos que compartirlo con los jóvenes que vienen y ustedes harán lo mismo después. Si viera joven yo con cuantos platico… hasta a los psicólogos los pongo en su lugar. Porque ellos son teóricos y yo soy práctico. Yo no estoy leído, yo aprendí de la práctica… No estamos solos y hay que dar, dar, dar y dar… porque al final, no te llevas nada al otro lado.
Pues a mi se me hace que te ves re guapo asi, va como con tu imagen: sofisticado, varonil, glamuroso, irreverente, mediterraneo jajajaja!! Y la plática del amigo pues tiene toda la razón el mai, ora sí que los jóvenes somos así no? Muuua
¡Mediterráneo! Jajajajaja excelente…
Chido el mai. Me quedo mucho con lo de “hay que dar, dar, dar y dar… porque al final, no te llevas nada al otro lado”.
Camarón, ahí nos vemos en un ratón para ver la copa del rey….jiji
Siempre me ha sorprendido la memoria de grabadora que tienes, mi querido Gabo, y celebro que hayas transcrito la conversación de sobremesa que tuvieron con el amigo del amigo de mi hermana; me gustaría conocerlo e intercambiar impresiones, y conocimientos de la vida cotidiana, con él.
Ahora, por favor, permíteme transcribir un chiste de Catón que dice así: …Doña Panoplia, dama de sociedad, fué al mercado a comprar un pavo…”pero lo quiero americano, de Nueva Inglaterra”- le exigió al hombre que despachaba en el mostrador. El tipo le presentó uno, y ante el asombro del sujeto, Doña Panoplia introdujo el dedo medio de la mano derecha en el trasputín del pavo y luego dijo: “…este pavo no es de Nueva Inglaterra, es de California”; a continuación le muestra otro el hombre, y Doña Panoplia repite la operación que hizo con el primero: mete su dedo en el orificio posterior del ave, y luego dictamina: “…tampoco este pavo es de Nueva Inglaterra, es de Wisconsin”. Entonces, el hombre que la atendía le dijo con impaciencia: “… Seño’, con to’ rejpeto, uté no ejtá pá sabelo, pelo to’os nuejtroj pavos son de Nueva Ingraterra”. “Claro que no -replica Doña Panoplia- aunque me lo diga con ese extraño modo de hablar, que casi no se entiende, no son de Nueva Inglaterra y, a propósito, ¿de dónde es usted?. Y el hombre, bajándose el pantalón y lo demás, se voltea, se inclina para mostrarle el tafanario a la mujer, y luego la desafía: “…a ve, adivine uté”. Fin.