Pues bien, ya que entramos en temas de la infancia, me ha venido a la mente un tema escabroso pero jocoso: ‘Las madrinas que te ponían tus jefes’.
Como sabrán muchos, yo era muy jodón con mis hermanos, sobretodo con Peito, a ese le tocaba la chinga del ‘hermano menor’. Y además yo era muy canijo, todo el día jodía hasta la médula, y cuando me ponían en mi lugar me hacía la víctima (sacando desde entonces mis dotes de actor). Aunque cabe mencionar que no era del todo errónea mi posición, a fin de cuentas soy cuatro años menor que mi hermano. Pero entonces aparecía mi madre con fuego en los ojos. Eso sí, mi madre siempre fue pareja, no le pegaba nomás a uno. A los dos nos acostaba boca abajo en la cama y sacaba tres o más cinturones del clóset: ¡Escojan! -decía mi madre-. Y pos ni modo, a escoger… ¡Y tómala barbón! (El problema real consistía cuando no le atinaba a los glúteos y te tocaba un chingadazo en la espalda). Ni pedo, a lo hecho pecho.
Mi padre nomás me pegó una vez por calificaciones. Y con esa tuve: Mi madre me obligó a decirle un par de verdades a mi papá acerca de la escuela y al puro estilo de la serie de Batman, se alcanzaron a leer letreros como: ¡Pam! ¡Tranz! ¡Spack! ¡Pum! ¡Zas! y hasta ¡Bang!… Nada grave, no duró ni un minuto.
Mi mamá era la rifada para eso de las nalgadas. Una vez en Coatzacoalcos, en casa de mis abuelos, yo estaba haciendo berrinche, como casi siempre. Y mi madre me dijo: “¡¿Quieres llorar?!” Y me agarró a nalgadas… “¡Aquí hay una razón para llorar, ándale, sácalo todo… llora!” Y sí, lloré en serio.
Por otra parte, tengo un amigo que lo perseguía su jefa con una regla de plástico. Pero el muy canijo se echaba a correr y no se dejaba… yo era más sensato y asumía las consecuencias. Además mi jefa era de armas tomar y en cualquier segundo me pescaba.
También he conocido gente que le ha tocado probar el dulce sabor del cable de la plancha. Era chido que, después de una entrega de boletas, un par de colegas llegábamos a la escuela al siguiente día, con la boleta firmada y varios chingadazos encima. Eso de ser un estudiante modelo nunca fue ni será lo mío:
Cuando terminé la primaria no tenía secundaria amarrada. Y el último día de clases se lo dije a mi jefa… y ahí vamos, mientras todos mis cuates seguían en el cotorreo, yo estaba buscando una secundaria que me aceptara. Íbamos en el auto y mi jefa estaba bastante molesta. En un semáforo en rojo, sin decir ‘agua va’ me acomodó un centrado manotazo en la bocina. Y un zape pa’ rematar. No paro de reír ahora que lo recuerdo…
¿Y a ti, te daban a escoger cinturón?
Uuuy, Gabo!! yo sufrí de lo mismo que tu. Creo q mi papá pensaba que si me daba mis cates me volvería buena estudiante.
A mi se daba y con hartas ganas, a veces con su manita (q es como la mía, así como pesadita y chonchita) y cuando ya había acumulado muchos reportes, citatorios y varios 5, me daba con el cinturon
Jiji!! mi papi sí era un poquis pegalón…
No pos a mí todas las veces que mi carnal se hacía la víctima con mis madre.
Ahora que recuerdo, ahí va la gloriosa de los cates correctivos de infancia: Un día llegué del bull viejo a casa, como a las 7am (después de varios moraditos y unos hochos), claro, cabe señalar que yo contaba con unos 13-14 años…. no manchen, me tocó una que ni les cuento. Se parece a la de Batman, también se alcanzaron a leer letreros: ¡Pam! ¡Tranz! ¡Spack! ¡Pum! ¡Zas! ¡Bang!, sólo que yo no los leía porque pasaban muy rápido y me cubría lo mejor que podía, mientras caminaba para atrás hacia mi recámara… Nada grave tampoco, pero la recuerdo como la más merecida de las buenas ‘tundas’ que haya recibido por mis padres. Lamentablemente no cambié mucho, creo que ellos se hicieron más flexibles.
Ahora mejor se pegan a la fiesta, jajajajaja
Mi abuela me rompió una escoba en la espalda… ella lo niega pero se los juro. Yo fui tan, pero taaaan nefasto que le di hueva a todo el mundo y ya ni me pegaban, vamos, ni me regañaban.
Recuerdo varios de los pasajes acá expuestos… tanto del autor como de los ‘comentaristas’… yo también les partía el hocico a chanclazos, la neta les salió barato.
Una fortuna ser la hermana mayor y la única mujer, verdad Marisa? jaja, si que era divertido ver el dominio de mi mamá para quitarse la pantufla mientras planchaba y lanzarla con una punteria perfecta directito a la cabeza de cualquiera de mis hermanos, mientras yo veía la tele y solo les decía: shhhh, no me dejan escuchar!, y eso era todaaaas las tardes…
A mi me daban los cinturonazos (en las pompis, por supuesto), porque no le hacía caso a tu abuela Gelita cuando nos llamaba a comer. Después de mil llamadas a comer y que no hacíamos caso, caminaba apresuradamente a coger un cinturón de detrás de la puerta, misma que rechinaba con un sonido muy característico, de la última recámara de la casa, para conminarnos, así por la buena, a que nos sentáramos a comer. Pero ya que llegaba con el cinturón en la mano ¡Oh, sorpresa!, ya estábamos sentaditos a la mesa tomando los sagrados alimentos.
Lo que pasaba es que ya le teníamos la medida: en cuanto oíamos que caminaba rápido hacia la recámara trasera, nosotros corríamos hacia el baño a lavarnos las manos, enjabonarnos (a la hora de enjuagarnos, antes de quitarnos la espuma de jabón por completo, uno le daba un manotazo con jabón al otro que ya casi acababa de desenjabonarse y refunfuñando volvía a enjuagarse la espuma de jabón), enjuagarnos y secarnos en un tris y correr a sentarnos a la mesa. Todo eso en lo que mi mamá iba por el cinturón, abría la puerta que rechinaba con su sonido muy característico y llegaba a la mesa del comedor para obligarnos a comer. Como ya nos veía comiendo, se le bajaba el coraje y dejaba el cinturón colgando de una silla frente a nosotros y ahí lo dejaba hasta que acabábamos de comer.
Me llegó a pegar en muchas otras ocasiones, aunque no recuerdo el por qué, pero de lo que sí me acuerdo es de que invariablemente, después de cada paliza, nos poníamos a llorar con ella.
Bueno, Gabrielín, seguimos en contacto. Sigue recibiendo besos fraternales y un abrazo de oso.
Uchalas… a mi me tocaba con lo que se encontrara al paso Doña G: el tacón volador, el gancho de ropa de esos de madera con alambre, la pala de la cocina, el cincho, eso del manotazo centrado en la bocina es una técnica que me cae que perfeccionan a lo largo de la vida, me pregunto si a mi jefe le tocó alguna vez, y mi jefe… nooo, pos con tamaño manota ya ni instrumento de tortura necesitaba y después me tocaban los de los hermanos, a veces ser el chico nomás no. Pero lo más gacho, lo más gacho, y recuérdenlo cuando tengan sus chamacos, es que te arranquen las hojas del cuaderno porque no está bien y hay que repetirlo jaja
Chales Millet, llegó un momento en que mis jefes también tiraron la toalla y ya ni me regañaban… pero al final aprendí la lección… creo.
Pos cómo no te vas a acordar si estaba contigo en aquél antro que tanto nos gustABA.
besos
Gabo!! A mí la verdad no me pegaron, sólo recuerdo un bofetón en pleno cachete de mi madre, pero ni si qiera recuerdo la causa, le pedí tantas veces perdon que casi me vuelve a pegar para que me callara.. Yo era una blanda, en cuanto hacia algo mal lloraba sin que nadie me tocase si quiera, lo de mi madre era la psicología, me miraba con cara de asesina y yo imaginaba que podía hacer conmigo todo tipo de terribles torturas así que pedía perdon y me ponía a llorar arrepentida.
Aprendí a ser un poco como ella pero al revés, ahora si mi hermano hace alguna travesura le miro con cara cómplice y le ayudo a escondidas… jejejej
Un beso gabito? por cierto dond andas y q haces?
Me acordé de otra:
Mi madre nos tenía prohibidísimo decir malas palabras, y para que no lo hiciéramos nos amenazaba de muy diferentes maneras. Una de ellas era que nos iba a quemar la boca con un cerillo; otra, que nos iba a lavar la boca con jabón; otra, que nos iba a embarrar la lengua con chile; y otras muchas más. Para esto, yo era “muy acusalón” con mi hermano, y en cuanto él decía una maldición yo corría con mi madre y lo delataba. Tengo una anécdota al respecto: Una vez, estando jugando con otros amiguitos a mi hermano se le salió decirle a uno de ellos “¡…eres un pendejo!”, y yo, ni tardo ni perezoso, corrí a darle la queja a mi mamá.
-Mamá, mi hermano dijo “pendejo”.
-Dile que si sigue diciendo malas palabras no le van a traer regalo Los Reyes Magos.
Esa noche, a la hora de la cena, salió a relucir lo de por qué no decir maldiciones y yo recalqué: “…machita, mi hermano dijo ‘pendejo’, ¿verdad que si dice ‘pendejo’ no le van a traer regalo Los Reyes Magos?” a lo que mi madre asintió y yo, dirigiéndome a mi hermano le dije: “ya ves, Carlitos, ya no digas ‘pendejo’, porque si dices ‘pendejo’ no te van a traer regalos Los Reyes Magos”.
¡Hasta la próxima!
Yo no… y como dijo Don Teofilito ‘Ni aprenderé’
¡Voy voy!
‘Ni aprenderé’ jajaja Chales mano, si eres más dulce que un bombón al sol…!
A mi los cinturonazos que me tocaron solo fueron por parte de mi jefa y eso SIEMPRE por culpa de Peito (no te hagas, acéptalo de una vez por todas… smuak!)
Pero eso si, mi jefe me echó ojos (y discurso) de ametralladora una vez que me cachó noviando en “la vecindad”
¿Y cómo olvidar aquella tan mencionada vez del Bulldog? Yo también fui cómplice del crimen, nomás que esa no me la cacharon, me zafé al puro estilo de Edward Norton en “La raíz del miedo” y los demás cargaron con la sentencia completa. (pa’ que vean, esa sí la reconozco yo… otro beso)
Es que los tres fuimos ‘cuchillitos de palo’ y hemos contribuído fuertemente en los cates al prójimo. Así que reconozco mis aportaciones a sus cinturonazos. Beso de vuelta!
Ahora que la del bull, si te hubieras esperado, hubiera recibido la mitad de chingadazos, claro, te hubieras sacrificado por recibir la otra mitad…. jejejejejejeje
besotes
Ni maiz que me hubieran tocado la mitad de los chingadazos!
Yo estaba “ocupada” en otros menestres y si lo hubiera confesado me habría llevado la madrina completa!
Te acuerdas de esta?
Típico desayuno apresurado con plato de Chococrispis, accidentalmente uno de los dos golpea la cuchara y el otro recibe el catapultazo en la cara, acto seguido el agraviado responde con carga doble y empieza la divertida guerrita cuando de repente… AAAAGGGGGHHHHHHHH!!!! Mi madre encarnando a Mr. Hyde se avalanza sobre los dos y con mucha determinación acaba el conflicto vaciando el contenido de los dos platos sobre nuestras cabecitas. “Con una chingadaaa! ¿Quieren jugar? pues ahora se me van a la escuela oliendo a leche cortada!”
¿te cae? Y ahora mi jefa es un panecito dulce… hasta el otro piercing le pareció graciosooooo….. jijijiji
jajajajajajajajajaja no mames , qué grande episodio!!!!!!!!!!!!!!!!!
Es que para pleitos, los nuestros, hasta a Luis y Gela los teníamos con el alma alborotada….!
y cómo olvidar el día de la sopa de fideo, y yo con más rabia no soportaba que aún así te rieras…. y eso que se te veían re chulos los fideos con efecto de luces y hasta en capas….jajajajajaja
Gabo: me cae, ahí nos tienes con frutilupis en ropa, pelo y mochila! muy cagado de verdad! Si mi madrecita chula “tenía” su carácter…. jejejeje beso La Mamá!
Bueno, ya se desvió, pero ahora que recuerdo los pleitos de Gabo y míos fueron menos, pero uno que otro más feo (sin contar el de la vez que me quedé dormido en la cama donde “alguien” iba a trabajar y me despertó jalándome mi antigua y linda cabellera, sin saber qué transa). Bueno de los de Gabo ya hay alguno narrado en este blog, varios posts atrás, así que mejor no mencionarlo.
Ahora que lo pienso, el conflictivo de los tres siempre fui yo, ustedes nunca se pelearon así, ¿o es que lo de ser el emparedado hace la infancia doblemente turbia?
Bueno, tiene sus ventajas, pero es que ¡cómo molestaban! bueno, ni tan aban…. jejejejeje
Ya sé quién es “Yo no me llamo Javier”. Al principio veía que en los comentarios a un mismo blog aparecían los dos, pero pense que como los amigos son tan unidos, no había secretos entre ellos. O no secretos, simplemente que las experiencias las pasaban juntos y por eso sabían cosas de la familia. Siempre quise tener un seudónimo para decir las verdades que incomodan, tal cual lo hace un ventrílocuo, sin hacerme sentir mal por un comentario que, aunque sea constructivo, incomode.
Y ustedes, ¿Cómo salen del apuro después de decir un comentario inapropiado?. Con el permiso de mi hija ‘emparedado’, voy a contarles (con la condición de que no salga su nombre, para nada) lo que le pasó ayer: Estaban reunidos varios de sus compañeros de generación escogiendo fotos de cuando eran pequeños para pasarlas en el evento de Graduación de la Generación, 2002-2008 de la carrera de Médico Cirujano Partero (a la cual, por cierto, tu papá nos va a hacer el gran honor de asistir, con mucho cariño, y representándolos a todos ustedes), cuando de entre las fotos apareció la de un niño gordito, medio pelirrojo, cachetón, con los ojos muy grandes y redondos y tu prima gritó ‘…¡Miren, este se parece al muñeco diabólico Chucky!’. Y su compañero, del cual era la foto, y que estaba detrás de ella le dijo: “Ay, que gacha eres”, y ella, todavía sin agarrar la onda le dijo: Sí, …mira, …fíjate bién, …es igualito, pero …¿quién de nosotros es?”. Entonces todos los presentes se empezaron a reir y el aludido le dijo: “Mensa, soy yo”. Dice tu primita que no le quedó mas remedio que decirle “Ay, …sorry…ja, ja, ja”, y se unió a la risa de todos los demás.
Uy Gaboberto.. yo era la peor estudiante del mundo. Pobre de mis padres, se la vieron difícil conmigo.
En verdad recuerdo que en primaria me volaba las clases en el baño, con las señoritas de limpieza. Nunca en la vida hice tareas sino hasta como 5 de primaria. Me ponían afuera del salón en la ventana, supongo que creían que si veía un poco la clase aprendería un poco pues nooooo, en clase de inglés a hacer 100 o las veces que tocaran “I should bring my homework” o alguna tontería así.
Mi madre no se entereba de esto. Hasta que un día me suspendieron y la directora mandó llamar a mi mamá y le dijo que si no me ponía las pilas me iba pa jueras. La verdad me acuerdo poco del asunto y de cómo pasó, pero lo que sí recuerdo es que me dio mucho miedo y medio me puse a hacer las tareas. Al menos ya no me volaba las clases.
Con mi mamá eran infinitas peleas y gritos, que seguro a Marisa y otras amiguillas de Dofy les llegó a tocar. Sino, uf se perdieron de un gran espectáculo!
Mi papá si me dio varias nalgadas sin cinturón pero con su manota, muy grande él. Esas si eran las buenas, hasta Mari que era la que siempre me acusaba porque dormiamos en el mismo cuarto se arrepentía de haberme acusado, me quedaban rojas las nalgitas como por dos días.. lo juro, no me podía sentar!! Yo, la super macha, no lloraba hasta llegar a mi cuarto y llorar en mi cama por incontables horas.
Mi madre, era la que más sufría cuidar a 4 escuinclas.. pobre!! Ella me daba manazos, cachetas y nalgadas… muchas… y hasta un día me lavó la boca con jabón… historia verídica.. por decir groserías a temprana edad! Lo recuerdo perfecto, el jabón sabía a madres y yo con las burbujas no podía ni respirar.. en ese momento pensé que terminaría ahogada por el jabón, pero ahora me rio. Mi mamá borró ese episodio de su vida.
A mitad de secuandaria mis papás desistieron, pero mis hermanas no, hablaban las 3 con discursos preparados y diferentes, pero que decían o tenían como objetivo el mismo. La verdad la mitad de las cosas que decían las eschaba, la otra mitad divagaba.
La verdad es que la escuela no es mi fuerte, pero eso sí me gusta más que antes y ahora veo lo importante que era y es salir más o menos bien en la escuela.
Perdon, pero aqui si nadie me gana, para buenas madrinas, las que me ponian a mi, eran de judical y a muchos les consta, seria muy dificil contarles, todas y cada una de ellas ya que fueron no muchas, muchisimas, era un niño mal portado, ni hablar lo tengo que reconocer, lo unico que contare para que se imaginen y den una idea son las tecnicas que me aplicaban, objetos que me lanzaban y tipo de golpes, todo esto combinenlo y esta la madrina perfecta de bruce lee contra el “osito BIMBO”. Patadas, rodillazos, codazos, golpes con el puño (volados, derechazos, izquierdazos, jabs, ganchos, rectos) lanzes, si en serio si, asi como el perro aguayo con los dos pies se aventaban arriba de mi, me aventaban y como era muy flaquito volaba varios pero varios metros, me pegaron con cinturon, cucharas, chancla, fuetes, cuerdas, gancho, me aventaban cubiertos, monedas, zapatos un dia hasta un martillo (tengo buen cabeceo lo libre pero juro que me lo aventaron) pero jamas entendi se cansaron mas ellos de pegarme que yo de mal portarme jejejejejejejejejejejjejeje…….
Confieso que este post lo escribí pa’ que Tuo nos contara un poquito de sus ‘hadas madrinas’ jejeje Un beso hermano!!
Yo no me llamo Javier, más que una forma de ocultarme, lo hago para divertirme a mi propio estilo, es como contarme continuamente un chiste y aunque no lo crean, a veces me sigo riendo, pero insisto, como decía en otro blog, de verdad, Javier no es mi nombre.
Tuo: es que tienes una larga lista que contar. La favorita es cuando te cayó casi el perro aguayo en la cocina. esa es la mera buena.
Y platica las de Boño, pa’ que los demás digamos, no pos sí me fue chido!
besos
Bueno, los dos mejores golpes conectados que he visto en mi vida, no fueron dados por Tyson, ni por JC. Chavez, fueron conectados por un tio, a mi primo, y fueron geniales, grandiosos, fenomenales, exquisitos, memorables, etc… Pues bien resulta que estabamos de vacaciones en Queretaro y todos sabiamos que mi primo habia pasado de año sin ninguna materia reprobada, pero no contaba que el director hablaria a su casa para informale a mi tio que esa historia era falsa y que el muy jijo habia reprobado mas de 3 materias, zas¡¡¡ de regreso a casa, ya que andabamos pasandola suave, llegamos riendo, chacoteando, bromenado no…como dos muchachos bien portados… abrimos la puerta y tomala barbon, sin preguntar ni decir nada mi tio, conecta soberbio derechazo a mi primo en zonas blandas (estomago) le saca el aire, normal que te dobles, agaches, tomes posicion fetal y bolas cuco tremendo rodillazo en el rostro entre ceja, oreja y madre, suelo….le conte hasta diez y nomas no. El resultado sangre en el rostro, boca rota y un par de dientes flojos, jejejejeje Asi es que la neta estan en la gloria.
Mis queridos sobrinos, los comprendo pero, por favor, no vayan a hacer lo mismo con sus hijos; ya saben, por aquello de que se hace costumbre, hábito, regla, norma, ley, ejemplo de violencia intrafamiliar. Ustedes no sigan esos comportamientos habituales de decirles un NO, contundente, represivo, maniatante, paralizador, ‘…porque aquí, en mi casa, solo mis chicharrones truenan’, órdenes hitlerianas, tiránicas. Mejor explíquenle a sus hijos el por qué de la órden con un SÍ, por ejemplo: ‘ …mi hijito querido, SI agarras ese cuchillo te puedes cortar y te voy a tener que poner merthiolate para que no se te infecte la herida, y, aparte de que te va a doler la cortada que te vas a hacer te va a arder más la curación, ¿me entendiste?’. Así que: “bajo advertencia no hay engaño”. Si no hacen caso, van a tener que asumir las consecuencias de sus actos y el castigo correspondiente a la falta.
Una vez un tío mio le dió un zape a uno de sus nietos y mi primo le reclamó: “…papá, no les andes pegando a los niños en la cabeza, los vas a traumar” y mi tío le respondió: -¿Tú te traumaste?.
jajajajaja Tío, por lo visto mi mamá también nos aplicó siempre la del SI: “Gabo, no hagas berrinche! SI quieres un motivo para llorar te lo voy a dar!” “Marisa y Pedro, SI quieren seguir jugando con comida se van a ir a la escuela con hambre y cereal en la cabeza!” “Les voy a dar una tunda! SI quieren pueden escoger el cinturón!” jajajaja
BESITOS JEFA!
Bien dice el dicho: más vale un coscorrón bien dado que un niño mal logrado…
noup, noup, nadie me daba a escoger nada..
mi mamá alguna vez nos llegó a dar unos cuantos golpes, la verdad no lo hizo mucho, mi hermana se ponía loca, el miedo la poseía y corría como loca por la casa.. mientras mi mamá se enojaba aún más… yo me quedaba quieta y dejaba que me diera el golpe.. me ponía dura.. jajaja.. sí me daba miedo, pero sabía que después de darme el golpe la que se sentiría mal sería ella.. porque si te digo que exagerar es la onda.. es que luego ella no se la acababa con los remordimientos, y yo tenía escrito en mi cara que había sido muy doloroso (aunque no lo fuera)… le duró poco lo de los golpes, porque a mi papá sí le tocó el golpe de cable mojado y no permitiría que le hicieran eso a sus princesitas…
cuando se enoja mi mamá.. y tú intentas acercarte a pedir perdón .. ella rabiosa te grita que te vayas o te lanzará la chancla..
yo salgo antes de oir el zapatazo en la puerta tras de mí…
ya casi no la hago enojar..
y el zapato ya no aplica con mi hermana..
quitarle el auto aplica un poco más. jajaja
uy mi gabo a mi cuando rompia algo primero preguntaban -que paso?, despues carinhosamente me decian -estas bien?, -a ver con que manita fue? ……
y yo de inocente -con esta mami! y chingale!!! terrible manazo de a mano mojada
que te dejaba la mano latiendo mas fuerte que el corazon!!!
o si la molestia era por una pelea entre hermanos la cosa era facil, despues de un par de advertencias si seguiamos jodiendo la tecnica era, de los pelos a los dos del problema y Tuc Tuc Tuc tres simples cabeza con cabeza solucionaban el pedo!!!!
jejeje
pero no me daban a escoger!
alguna vez me toco tambien quien desde ninha no se ha dejado y ademas de que tenian razon para reganharla lo nego y no solo eso cuando su abuelita le tiro el chanclazo, lo eludio y se lo regreso a su agresora pegandole exactamente en la rariz dejando una marca que duro dos semanas mismas en las que no pudo ir a visitarla ….
Hugo hizo que me acordara de otras dos anécdotas:
Tu abuelita ya nos había advertido que no jugáramos con la pelota en la sala y no le hicimos caso. en una de esas, cuando mi hermano me tira la pelota yo no la alcanzo y ¡ZAZ!, le pega a un florero y se rompe. Cuando mi mamá oyó el ruido, se acercó y preguntó qué había pasado, mi hermano le contestó inocentemente con otra pregunta: “¿…no me vá a pegá?.
Y la otra: mi hermano y yo éramos dos mastodontes de 1.82 m. de estatura y rondando los 100 Kg. de peso cada uno; estábamos en uno de esos agarrones entre hermanos, como lucha grecorromana, cuando en eso caimos sobre una de las camas gemelas de nuestra habitación y la partimos en dos. Al oir el escándalo que traíamos y ver el desastre en nuestro cuarto, nuestra querida machita Gela explotó diciéndonos que ya la teníamos cansada con nuestras peleas y que en ese mismo instante nos acabáramos para terminar de una vez por todas, y se ponía, alternadamente, atrás de nosotros tratando de empujarnos el uno contra el otro, pero como era muchísimo menos pesada que nosotros no podía movernos ni un centímetro. Nunca pudo hacernos el Tuc Tuc Tuc con nuestras cabezas y se dejó caer en la otra cama jadeante, desfallecida e impotente ante nuestra gran masa corporal comparada con la de ella.