Mi madre me ha dicho por mucho tiempo: fíjate muy bien en todo lo que estás sintiendo (en cualquier situación) porque de eso vas a vivir el resto de tu vida: de saber diferenciar ciertos sentimientos de otros, para plasmarlos en los personajes, para exprimir a un actor (o exprimirme cuando me toque actuar) para contar historias, para escribir diálogos, para todo lo que vaya a desarrollar en mi carrera.
Pues estos días he tenido un sentimiento tan nuevo que casi no me lo creo. No sé qué diablos me pasa, no tengo ni la menor idea de cómo explicarlo. Y aunque este post está lleno de impotencia verbal, intentaré hacer una receta de lo que hay dentro:
Hay en mi una fuga de adrenalina, una embarrada de nervios (como de primera cita), una sonrisa imborrable, un beso personalizado, una probadita de morbo, dos tazas de buen humor, dos cucharadas soperas de melancolía, cuatro tazas de miedo a extrañar, cien palabras de recuerdos (para no cortarse de un tajo las venas), chispas de besos en rincones inolvidables, incontables anécdotas, fotografías al gusto, letras perdidas intentando ordenarse en este ordenador (que de ordenador no tiene nada).
Ya te fuiste una vez, ya me fui en alguna ocasión; ahora te toca partir de nuevo, después haré lo propio. Sin embargo seguimos aquí, tronándonos besos y dibujándonos sonrisas más que compartidas. Tengo muy claro que mañana el periódico no hablará de ti, que no voy a verte en mi espejo. Que otra vez quedará tu olor por unos días y después se fugará como hace unos meses. Que el sofá se volverá a quejar de haberlo dejado vacío. Que ni el más sincero de los suspiros podrá traerte de regreso. Que ni el más alto grado de Alzhaimer podrá sacarte de mi eterno resplandor. Que ni tú ni yo sabemos lo que nos pasó. Que no estamos hechos el uno para el otro. Que ni yo mato por celos, ni tú mueres por mi.
“…y tal vez no tengamos más noches,
y tal vez no seas tú la mujer de mi vida.”
‘Que ni el más sincero de los suspiros podrá traerte de regreso. Que ni el más alto grado de Alzhaimer podrá sacarte de mi eterno resplandor’, están bárbaros!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
¿Te visitaron del sur?, no sé, pero parece como si te salieran las palabras de los ojos.
Después de todo, me dejas con la sensación de ese ruido que provoca conclusión, como cuando de impulso juntas las pastas duras de la novela, con el seco de las 300 páginas que las separan. Esa partícula de segundo que te hace pensar que valió la pena cada párrafo; que no podía acabar de otra manera, aunque nunca lo imaginaras.
¡Felicidades!
Creo que debes echarle una sonrisa adicional y otra taza de buen humor a la receta…para chuparse los dedos!
Besos carnalito!
Mi querido sobrino, se me vino a la memoria la canción: Si tú te atreves (Luis Miguel). ¿Te envío la letra?
Me encantó el toque final que mi querido sobrino Peito le puso a tu receta…¡para chuparse los dedos!, en verdad.
Por otra parte, quiero decirte que al estar leyendo este espacio cibernético, el cual tú haces que a tus lectores se nos enchine la piel, por la sencillez de tu redacción que hace que no sea nada complicado entenderte, las emociones que nos haces sentir, en fin, me encanta y me hacen sentir mucho orgullo de que seas mi sobrino (como dice Millet: “…Peito, ya has tu propio blog”, eres genial con tus comentarios al blog de Gabo y también me vas a hacer adicto a tí y también me siento muy orgulloso de tí y de Marisa (qué hay del tuyo, Marisita, tú también haces comentarios muy acertados y que comparto)). Perdón, Gabo, me salí completamente del tema, pero es que mi orgullo por ustedes tres es muy grande, los quiero mucho, ya sabes, y bendigo la educación que recibieron de mi hermana, tan amorosa, herencia de Gelita, y el ejemplo de rectitud, amor y apoyo de tu papá, a quién también quiero entrañablemente, en fin, no tengo remedio, seguiría y seguiría extendiéndome infinitamente en elogios de fraternidad, respeto, admiración y cariño hacia todos ustedes que ocupan un cuarto de mi corazón y que quiero hacer público y gritarlo a los cuatro vientos: ¡LOS AMO!
Bueno, ya, como te iba diciendo, que al estar leyendote, se me cruzaron las neuronas para reescribir el refrán que dice: “Mas sabe el diablo por viejo que por diablo”, para quedar como sigue: “Mas sabe el Diablo por el kilometraje recorrido que por viejo”, ¿verdad Millet?. Hasta la próxima. Besos y abrazos a todos, por favor.
Inevitable el ojo Remy…”que no estamos hechos el uno para el otro, que ni yo mato por celos, ni tu mueres por mi”…quien no ha pasado por eso?
Un beso Gabo!
Me caes muy pero muy mal… uno tiene accidentes por andar pensando eso en la calle.
Besos!!!
Tu mamá tiene razón, a lo mejor explicarlo científicamente sea un poco difícil de captar, pero voy a intentarlo con mis palabras: La Ley de gravitación universal formulada por Issac Newton dice que: todo el universo parece estar en un equilibrio tal, que las fuerzas de atracción entre dos cuerpos es igual al producto de sus respectivas masas dividido entre la distancia que las separa elevada al cuadrado (F=M*m/r**2). Un principio de la metafísica dice que: como es arriba es abajo. De esta manera, en el universo de nuestro cerebro existen pequeñísimas partículas eléctricas que generan cierto magnetismo que hacen que se formen las zonas de memoria de nuestras impresiones del exterior, y de ahí las toman nuestros recuerdos para que nuestro cerebro le ordene al cuerpo que actue en consecuencia. Las experiencias del exterior nos crean lo que sentimos, esos sentimientos los emitimos a través de la distancia, como pulsaciones magnéticas que a su vez causan que el entorno que nos rodea vibre al mismo nivel de energía de lo que en esos momentos estemos sintiendo. Ahora, como tu dices: “Ah, sí, ya entendí, …pero…¿cómo?, pués resulta que lo que se parece atrae a lo que se parece. Así, si tus pensamientos son positvos, atraerán, como un imán a sentimientos positivos y estos atraerán, a su vez, acciones y comportamientos positivos, pero como nuestro cuerpo es un comodino, que sigue la “Ley del menor esfuerzo”, para lograr lo que queremos tenemos que obligar a nuestros pensamientos a que se dirijan a nuestrs músculos de manos y piernas, y cuerpo en general, a que se muevan a la acción en la dirección correcta hacia nuestros objetivos, es decir: “manos a la obra” y “patitas pa´ que las quiero”. Tal vez, y es lo más probable, estas acciones te causen alguna incomodidad o pérdida, algún dolor o sufrimiento, pero acuérdate que todo tiene un costo y,si perseveras, este costo bien vale la pena por conseguir lo que quieres. Si sigues un método, para lograr tus objetivos, es más fácil, por ejemplo, planea tus objetivos y metas a lograr, organiza quién va a hacer tal o cuál tarea, presupuesta cuanto va a costar, ejecuta, dirige, controla y evalua cada una de las acciones, tareas o actividades que conforman la totalidad de tu proyecto, vuelve a empezar este ciclo pero ahora con más experienciae información para tomar decisiones acertadas. Sé que te dará mucho trabajo, emplearás mucho esfuerzo pero, con pensamientos positivos, no pierdas de vista tu objetivo y estoy seguro de que lograrás todo lo que te propongas.
Lo anterior es válido para todas las personas, en cualquier campo y circunstancia en que se encuentren. Tengan mucho cuidado con los pensamientos negativos, desechenlos en cuanto se presenten, piensen inmediatamente en algo agradable, constructivo, que les produzca un sentimiento de bienestar.
Bueno, mi querido sobrino Gabriel, Troll, Gabeishon, Gavilán, Capito, Chinguetas, Panzón, Gabosn, Gabelio, Gaboberto, recibe mi cariño y afecto. Recibe besos fraternales de tu tío Tito.
Hay gabo…….. sin palabras, por primera vez me dejaste callada y pensando más de la cuenta en algo que a lo mejor yo creía muerto…
Claro que ‘hay Gabo’ y hay Gabo pa’ rato…
Gabrielo:
Chales, si me hicites llorar gacho. Tienes un don, Gabo, sin duda, para provocarle sentimientos a la gente que te lee.
Por favor, nunca dejes de escribir.
Un beso enorme