Plaza Tetuán está a cuatro cuadras de mi casa.
Unos meses atrás:
Caminaba yo tranquilo de regreso de algún bar, ya era tarde. Junto a Plaza Tetuán, al pie de un edificio y tapado hasta la cabeza, un hombre dormía sobre unos cartones. Seguí de largo.
Días después, a media tarde, volví a pasar por ahí. Esta vez el hombre tenía un periódico en las manos y lo estaba leyendo. Un hombre cachetón y sin afeitar, pelo canoso y despeinado. Guantes de tela con abertura para los dedos. Cruzamos las miradas y seguí mi camino.
Pasaron los días y continuamente lo veía ahí sentado, o acostado, o arreglando su cama, o dando sorbos a una de esas botellas que tienen agüita que ataranta. Siempre cruzábamos miradas y él seguía con lo suyo y yo con mi camino.
Volvía yo del mismo bar, estaba llegando a la esquina donde al doblar se encontraba aquel señor, yo suponía que a esas horas debería de estar dormido, así que comencé a caminar de puntitas para no despertarlo. Al doblar la esquina me quedé parado un segundo, esta vez el hombre no dormía, tenía unas hojas grandes y un lápiz en la mano, caminé despacio pues me intrigaba saber qué hacía. El hombre se percató de mi presencia, volvimos a cruzar miradas, él hizo un movimiento de mano como si se levantara ligeramente un sombrero invisible y me dijo: buenas noches. -Buenas noches, caballero- respondí inclinando un poco la cabeza. Él siguió con su lápiz. Cuando ya hube avanzado un par de pasos, giré la cabeza discretamente para ver qué tenía en sus hojas. Me sorprendió ver un increíble dibujo a lápiz de un paisaje evidentemente imaginado. Seguí mi camino.
Días después volví a pasar por ahí. El hombre había quitado su cama y estaba colocando varios dibujos recargados en la pared, algunos a lápiz y otros a colores. En esta ocasión él estaba tan ocupado que ni se percató de mi pasar. Esa misma tarde, decidí regresar por ese camino para ver la exposición. Y ahí estaba, sentado en el piso a un lado de sus obras. Miraba pasar a la gente y la gente que pasaba miraba los dibujos. Yo pasé despacio, viendo todos los dibujos con más detalle. Impresionante. Este hombre había nacido para esto. Me di cuenta que algunos dibujos eran de acuarela y otros de crayón. Los de lápiz no eran de lápiz sino de carboncillo. Sombras, colores, rostros, paisajes, manos, pies, venas, uñas, hojas, lunas, nubes, soles, agua. Todo tenía mucha precisión y demasiado corazón. -Hola, ¿cómo va todo?- me saludó el hombre pintor. -Hola… buenas tardes…- respondí un tanto desconcertado. Seguí viendo los dibujos. Me di cuenta que el hombre estaba orgulloso de su obra. Debido a mi particular interés, mientras yo veía los dibujos la gente prestaba más atención a la exposición, aunque no se detenían por completo, disminuían su caminar para fijar sus miradas en las obras sin título. -Hasta luego- le dije al pintor con una sincera sonrisa. -Que tenga buen día- respondió el amable caballero.
Durante varios días dejé de pasar por ahí, pero un día nublado regresé por ese camino; el hombre no estaba. Quizá haya ido a comprar acuarelas o una botellita para la inspiración, pensé. -La próxima vez que lo vea me sentaré a platicar con él- me dije en voz baja.
He pasado por ahí en estos últimos días y el pintor no ha regresado. No tengo idea de dónde pueda estar. No niego que a veces me cruza un pensamiento oscuro por mi cabeza. Pero prefiero pensar que quizá se haya ido a buscar nuevos paisajes, nuevos rostros, nuevos soles. Ojalá encuentre lo que busca. Pero eso sí, Plaza Tetuán no es la misma.
“Yo siempre traigo un sombrero, por si encuentro una ocasión para quitármelo” -J.S.-
*Post con dedicatoria especial para Marisa
Gracias, no pude evitar la lagrimita.
Creo tener una idea de dónde pueda estar tu pintor, me parece haberlo visto montando su exposición en diferentes lugares de la ciudad. Por cierto, en una de ellas me pareció ver un retrato tuyo.
Un beso grande, tronado y especial.
Que bonito….en tu relato parece haber mil historias que se unen através de tu apreciado pintor anónimo.
Un beso para tí Gabo… ¿qué tal va tu rodaje?
OOOO intresante , muy interesante , pero por que no platicaste con el desde el principio , a veces creo que esmejor hacer las cosas al momento y sin pensar …despues nunca sabes si volverian a pasar igual.
Estoy de acuerdo con Chonk!!, no hay que dejar para mañana una buena experiencia.
Conclusión: más vale ‘de aquí a dónde’ que ‘luego nos hablamos….’
Aunque la historia parece tener más sentido así, cuando algo pinta pa brillar y luego brilla por su ausencia. A veces vemos más por lo que se fue y pedidos por su buena ventura que cuando lo tenemos en la nariz.
Seguro el pintor está a cucharada copeteada por el éxito de su última exposición, eso es lo que pienso.
Retomando lo que dice Peito… Creo que no te he contado la historia de “Clara y el Volcán”. Bueno, te debo esa.
Te quiero!
Gabo, escribes muy bien macho. No sé si te lo he dicho antes.
En cuanto a tu pintor. Una vez el Washington Post hizo un experimento. Su objetivo: probar que la belleza del mundo pasa desapercibida en situaciones banales y en momentos inconvenientes.
Joshua Bell, uno de los mejores violinistas del mundo, tocó seis obras maestras en el metro de Washington. En 43 minutos, 1.097 personas pasaron por delante de él. Todas educadas, de clase media/alta, de camino a su trabajo gubernamental. ¿Cuántas personas creen que se pararon a escuchar la música, a donar dinero?
27 personas se acercaron, nadie se paró. Recaudo $32 dólares.
Volviento a tu pintor. Quizá su “pelo canoso y despeinado” te despistó. Quizá “los cartones y los guantes de tela” impidieron que te pararas a disfrutar del arte.
Un abrazo, Joaco
Aquí tienen el artículo del Post
http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2007/04/04/AR2007040401721.html
El hombre aquel lleva una vida de envidia!! se lleva la vida leve, q preocupaciones puede tener??? viaja, conoce, y supongo que hace lo q más le gusta… pintar!!!
A mi se me hace que su tiempo en Tetuán había terminado, se fue a echar unas chelas bien frías mientras pensaba cual sería su próximo destino.
Muchos Besos, Gabito!!!!
a mí me gustan las historias así, incompletas pero que te dejan queriendo más.. por eso me enamoro en el metro, por eso luego siento que alguien me robó un suspiro…
yo creo que las cosas pasan por algo, y si nunca te sentaste a platicar con él, existe algo que lo bocetó así en la historia completa…
el domingo alguien no me quitaba la mirada en el metro. nunca nadie me miró tan fijamente por 20 minutos.. y debo decir que me dejó queriendo saber más.
y mira que mi belleza no es para dejar atónito a nadie. jajaja