Ya sé que yo particularmente soy un chillón a la hora de las urgencias médicas. Pero la realidad es que el ‘trámite’ que hay que hacer cuando se tiene una urgencia de ese tipo es igual o peor que irse a formar a Hacienda para pagar un Predial con retraso (sí, lo he hecho muchas veces y Tuo es mi fiel testigo).
Pues bien, me puse a contar las veces que he estado en la sala de urgencias de cualquier hospital. Supongo que habrá varios que la han pisado más veces, pero me impresionó recordar que yo he estado 7 veces ahí… esperando y dolido. La primera no fue exactamente en una sala de urgencias, pero de no haber estado en la escuela, estoy seguro que ahí habría terminado. Estaba en primero de primaria, faltaban pocos minutos para el esperado recreo. Sin embargo, yo me moría por hacer pipí. Pedí permiso y me lo autorizaron, supongo que mi carita se delataba. Pues regresé corriendo al salón que estaba en un segundo piso. Al llegar al barandal, no pude frenar y me caí desde aquellas alturas……. No, es broma. Pero corría mientras subías las escaleras y me tropecé. Mi frente fue derechito a la punta del escalón. Me descalabré la chabeta. Un niño de quinto venía subiendo detrás de mí y se asustó tanto como yo al ver la sangre en mi rostro, así que se apuró a llevarme a la enfermería, se lo agradezco aún.
La segunda que recuerdo aún era pequeño, tenía escasos 10 años, pero ya le entraba chido a las tostadas, así que en una buena cena, me comí una cantidad exorbitante de chiles güeros, de esos que ‘no pican’. La madre qué… a mitad de la madrugada me desperté con un dolor alarmante en el intestino. Desperté a mis padres y a correr al Batimóvil para llegar a Centro Médico Siglo XXI. Pues llegando al lugar, corrí al primer baño y eché todo lo que había que echar. De ahí, no me acuerdo de la consulta.
La tercera también era un infante. Estaba en el patio de mi casa en plena carrera de bicis. Pues en una estrepitosa curva, mi bici patinó con una manguera del jardín que estaban regando; me fui de puro océano, alcancé a poner el brazo y eso me salvó el bello y suave rostro, pero el brazo sufrió las consecuencias. Para mi imberbe fortuna, no me lo rompí, pero si se dobló un poco gacho. Así fui a parar por tercera vez al corredor de la espera. Me inmovilizaron el brazo un par de días y fue suficiente para la recuperación.
En la cuarta ocasión ya era todo un ‘prepo’. Estaba en los pasillos de la UVM, donde pasé unas mañanas inigualables, por cierto. Pues me encontraba en medio de exámenes, amores, trabajos, profesores con lo que no me llevaba bien, etc. ¿Qué tanto estrés puede tener uno en la prepa? ¡por Dios! Pues ese estrés tuvo su fin una mañana. Exploté y descargué mi ira contra un poste con el puño en piedra. El quinto metatarso de la mano derecha se rompió en tres pequeños pedazos. Le avisé a Elo y me acompañó a la enfermería, después de un rápido diagnóstico, me dijeron: Tienes que sacarte unas radiografías, es muy probable que el hueso esté roto. Pues ahí voy una vez más, desde Tlalpan Sur hasta mi casa cerca de La Roma conduciendo con una mano rota. Intervención quirúrgica y ahora cargo con un mano biónica: una placa de titanio y cuatro clavos del mismo material. Suena chido pero créanme, he aprendido la lección.
La quita la cuento para quemar los demonios del pasado. Las cosas pasan por algo y lo que importa de caerse, es levantarse. En esta ocasión fui a parar a urgencias por una madriza. Para mi bien, no fue una madriza ni en Tepito ni en el Raval, ni en el callejón más oscuro del Bronx; fue una golpiza con mi propio hermano en mi propia casa. Nos salió lo bestias y a decir verdad, ya traíamos muchas cosas dentro, ese día el vaso se derramó. Pues mi querido hermano, siempre bueno pa’l trompo (de pastor también) me acomodó un acertado puñetazo a la nariz a los pocos segundos de haber comenzado la batalla. Ni chance me dio de demostrarle de qué estoy hecho caray. Pero ni modo, me puso en mi madre y en mi lugar. La nariz no se rompió, nomás fue un derrame, pero nos asustamos y él mismo me llevo a la Clínica Londres. Para las radiografías tardaron bastante, estuve horas sentado en una silla de ruedas, con una toalla llena de sangre que no cesaba. Pero esa vez me sirvió de mucho, también aprendí mi lección y tengo el orgullo de haber podido enmendar mis errores al lado de mi hermano. Estoy seguro que él también ha aprendido mucho de aquel día y ambos podemos agradecer que seguimos creciendo juntos. Y ni el más duro de los chingadazos hará que deje de querer a ese cabrón. ¡Te amo Peito! (no se metan con él que es el Rompemadres).
La sexta ya fue por estos lares. Estaba en Gran Canaria en un viaje de despedida a Mateo, que ya regresaba a México. Pues caminando por las accidentadas calles de la isla, al bajar una banqueta, no me fijé que había un hoyo en el asfalto. Mi pie cayó derechito, pero mi cuerpo se fue hacia el lado contrario provocando un doloroso y muy comentado esguince. En el momento creí que me había roto el tobillo, pero después bajó considerablemente el dolor. Fui a urgencias una vez más. Ahora un bendaje tipo férula, unos desinflamatorios (muy interrumpidos, por cierto) y listo. La enfermera estaba muy chula. La recuperación me tomó más de lo que creí, incluso a la fecha aún hay ciertos dolores matinales, pero una estiradita y ya está.
La séptima fue el miércoles de hace dos semanas. Llevaba dos días enfermo, con un dolor de cabeza insoportable, náuseas, cuerpo cortado, escalofríos, temperatura. Mal. Para el miércoles ya no aguantaba, ese día habían empeorado los escalofríos y las náuseas. Decidí ir con el doctor House. Pero no estaba aquí, así que terminé en la sala de urgencias de un hospital, donde me mandaron al ambulatorio y bla bla bla… ya se lo saben. Pero ahora ya estoy bien, el cuerpo me pasó factura de todos estos meses.
Repito, yo sé que yo soy muy chillón, pero estar esperando tu turno como en cualquier banco, mientras sudas frío, tienes la cara verde, el mundo te pesa, te duele hasta el cabello… no está chido. Y me cae que es todo un trámite burocrático:
-Hola, vengo porque me duele tal y he tenido tal y tal cosa.
-Pues tendrá que llenar esta hoja y esperar su turno. Es el 85.
-¿Cuántos faltan?
-Vamos en el 28.
-¡Coño! ¿Y a qué hora sales al pan?
-No salgo con personas que babean de color amarillo. Puedes esperar sentado allá… si encuentras lugar.
Gabito, si q has puesto a tu bello rostro en aprietos, te han hecho añicos amiguito jijijijij!!!
Pero bueno, afortunadamente no ha sido nada grave!! pero eso si, llevas un gran récord hospitalario. Ahí párale no??? Beshitoooosh!!!!!
Epale a mi no me metas, cuando tu ibas a pagar y no se cuanta madre mas yo estaba en la escuela……
Y afortunadamente nunca he estado en un hospital, soy todo un hercules………….y menos por pegarle a paredes…
Me cuesta trabajo cerrar ese capítulo. Por más que sé y me queda claro que resultó más susto y mucho aprendizaje en común, me sigue jodiendo.
Sin embargo, también me lo has hecho fácil. Me acuerdo de aquella plática con desvelón y humo. Grata al fin. Avanzamos los kilómetros que nos quedamos estancados por varios meses, sentados en dos piedras distantes, dándonos la espalda.
Hoy es otra cosa y sí, todo pasa por algo, pero creo que no se tiene que llegar a eso pa’ quitarse las piedritas de los zapatos.
Te amo carnaval, y gracias por estar aquí.
beso
Peito: Mi vida no sería igual sin aquel día. Mi relación contigo sería muy diferente sin aquel día. Insisto, lo que importa de caer, es la levantada. Te amo y agradezco a ¡tú!
Tuo: Escuela mis nachas, nos íbamos de pinta a hacer videos bizarros en periférico y a pagar un par de prediales de mi cantón.
Elia: Prometo pararle ahí. He tenido suficiente… y sí, con todo y todo, conservo mi bello rostro jijijii.
mmm.. yo nunca he llegado al hospital. será que no he vivido? será que vivo en burbujas? será que las ipaínas nunca fueron salvajes y que eso de la bici me da un poco de miedo??
no sé.. la onda es que creo que mi vida es bastante monótona, quiero una férula o algo!! jajajaja puras caidas sin drama digo!.. puros osos a lo baboso!!
ps.cada que posteas algo me doy cuenta de que llevo días sin hacer nada en esta computora..
besus!
Pamba a Pedro por manchado… ¿cómo la ven?
Usté agárrese del chongo con Ceci que es casi su hermana!