Me levanté al baño en medio de la madrugada. Había tenido un singular domingo: fuimos a comer pancita a casa de un amigo, caminé en el metro sin muleta (después de mes y medio), nos echamos unas cervezas en la playa, hacía viento pero también mucho sol. Conocimos a unos mexicanos (con acento bastante fresa pero presumiendo de mochileros), también conocimos a unos españoles bastante cagados. Nos agarró el atardecer a la orilla del Mediterráneo, nomás nos faltó el tambor de Alex y una fogata. Por la noche regresamos a casa a cenar. Después, cada quien a su sobre.
En fin, salí del baño y escuché que algo en la cocina hacía ruido. No me asusté, pero en definitiva no lo esperaba. Después de comprobar que no era el refrigerador (suele roncar también), me percaté que había una pequeña persona durmiendo bajo la alacena. No sabía qué diablos hacía ahí. No me pareció prudente despertarla tampoco, dormía como una niña chiquita, como un ángel. No sabía si tenía hambre o frío; quizá sólo tenía sueño. Así que fui a mi habitación, tomé una cobija y un beso. Le puse la cobija encima y le troné el beso en la mejilla. No podía hacer más, Gris y Alex también dormían y no quería despertarlos.
Regresé a mi habitación, me acomodé en mi cama y seguí durmiendo. Por la mañana, salí de mi habitación, Gris ya estaba haciendo el desayuno. Entré al baño y al salir, recordé lo que había sucedido en la madrugada. Fui hacia la cocina, discretamente me asomé bajo la alacena. Tal fue mi sorpresa que, al no verla ahí, me sentí triste. No le dije nada a Gris, no mencioné ni una palabra de lo que había sucedido. Pensé que no la quería ver ahí, pero no era cierto: me moría de ganas de verla dormir, con mi cobija y mi beso. Salí de la cocina con un vació inmenso bajo mi pecho.
Al pie de la puerta de mi habitación estaba la cobija doblada y una nota: “Gracias por el beso, ese me lo llevo”. Y se me dibujó una larga sonrisa.
-¿Quieres desayunar Gabo?- me preguntó Gris. -Sí, gracias ¿En qué te ayudo?- respondí…
también me lo hubiera llevado :]
Que misterioso pero que tierno… yo también quiero que me pasen cosas así…
un besito!
Simplemente, me encanta!
que bárbaro!… las sales! las sales!!!!!!!
NO MANCHES MI GABO…
¿Sabes cómo se ve un director creativo con lágrimas en los ojos en medio de una agencia de publicidad?
Imagíname después de leer tu anécdota.
¡¡¡BRAVO!!!!
Un abrazo.
Encantador! Me vas a hacer adicto a las secuencias inesperadas de tus palabras! ¿O ya me hice adicto? Creo que sí, bueno, no pares, es lo único que empezamos a pedir los sorprendidos. ¡No pares!
Ya sé, ya sé!!! es horrible despertar con esa sensación de no saber si realmente lo viviste o si fue un sueno, sea lo q sea esta canon!! me pude imaginar perfecto la escena, simplemente precioso….
Qué costumbres tan raras tiene la gente pequeña en España… a menos que el sillón ya hubiese estado ocupado por algún borracho… jeje
Yo también me hubiera llevado el beso… y de paso la cobija!!
La güera se vió fresa, hasta el cojín te pedía! acuérdate! jejejejeje